Todavía recuerdo el momento exacto en que Luna cruzó la puerta por primera vez. Una bola blanca de energía, con esos ojos curiosos tan típicos del Dogo Argentino.

Las primeras semanas

Los primeros días fueron de adaptación pura. Estas son las cosas que más nos ayudaron:

  • Establecer una rutina clara de comidas y paseos.
  • Crear un espacio seguro y propio para ella.
  • Empezar la socialización temprano, con calma y paciencia.

Un Dogo bien socializado de cachorro es un compañero equilibrado de adulto.

Lo que aprendimos

La raza es increíblemente leal y sensible. Responde mucho mejor al refuerzo positivo que a la dureza. Con paciencia, Luna aprendió sus primeras órdenes en apenas un par de semanas.

En los próximos posts contaremos más sobre sus cuidados y entrenamiento.